En nuestro debate nacional de las posibilidades para reformar el sistema de salud, los partidos políticos y las corporaciones de salud y seguros han usado mucha retórica y propaganda para prometer sus opiniones. La mayoría de esos argumentos son ideas creadas especialmente para confundir al público sobre los hechos reales del tema. La verdad es que 47 millones de estadounidenses, un número que representa el 20 por ciento de la población, faltan seguros médicos; los costos de la salud médica han aumentado por el 50 por ciento solamente en los últimos seis años. No importa lo que opines en este debato sobre las reformas, necesitamos llegar a un acuerdo sobre la necesidad de arreglar los problemas grandes en este sistema en que 14.000 personas pierden sus seguros médicos cada día.
La gran ironía de la situación en Los Estados Unidos es que en nuestra país gastamos 17.6 por ciento de nuestro producto interior bruto (PIB/GDP) en todo el sistema de salud. Por comparación Suecia, que tiene mejores indicadores de salud, gastan solamente 9 por ciento de su producto interior bruto en el sistema de salud. Esta situación es una broma mala a la gente, y levanta la cuestión, ¿a dónde va nuestro dinero? En muchos de los países industriales del mundo, salud médico es una función del estado, apoyado por impuestos. Pero en Los Estados Unidos tenemos un sistema de empresas privadas, y las empresas no tienen que trabajar en el interés general de toda la gente. Las prioridades de las empresas son las ganancias para las accionistas de capital, y los ingresos de los líderes de la compañía. El problema con estas prioridades es que las empresas no tienen motivo a ofrecer médica a los pobres o personas con condiciones preexistentes.
Tradicionalmente, en Los Estados Unidos seguimos una política de mercados libres, donde competencia, naturalmente, bajaría precios en tiempo. Y este sistema trabaja bien para los productos físicos, como los juguetes, los coches y la ropa, pero en el campo de seguros medicos este modelo de producción no funciona, porque asistencia sanitaria no es un producto que se puede comprar en una tienda, ni es un lujo que solamente sirve los ricos del mundo. Asistencia sanitaria es una necesidad que cada persona en Los Estados Unidos quiere para tener una vida libre. Muchas veces la gente no tiene opciones diferentes para crear competencia, la verdad es que las empresas de seguros médicos pueden poner cualquier precio que ellos desean, y la población de Los Estados Unidos pagará este precio si es posible. Necesitamos las reformas ahora porque tenemos el misterio en porque cada año el precio sube pero el cuidado que recibimos empeora. La industria no cambiará simplemente para el beneficio de todos, necesitamos actuación fuerte del gobierno y nuestro congreso ahora, porque si deseamos que nuestro país sobreviva como una potencia mundial, la salud de nuestra gente tiene que ser una prioridad de una gran magnitud.
Friday, October 16, 2009
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